LOS ALUMNOS DE FRANCÉS VIAJAN A PARÍS

El lunes 12 de abril, nos volvimos a encontrar todos los alumnos de francés, pero esta vez no fue en el colegio sino en el aeropuerto. Mientras todavía nos estábamos despertando, nuestros padres “acosaban” a Amparo y Tomás a saludos y preguntas. Cuando bajamos del avión y nos congelamos de frío, nos dimos cuenta de que ya habíamos llegado a “la ciudad del amor”.
Al llegar al hotel, nos repartieron las habitaciones, comimos y empezó nuestra aventura. Primero visitamos la Opéra, la Place de la Madeleine, la Place Vendôme y el Palais Royal. Alguna despitadilla se perdió entre tanto monumento, pero después nos fuimos todos juntos al deseado centro comercial Forum des Halles, ¡que estaba bajo tierra!
El segundo día, subimos a la mítica Torre Eiffel, con unas vistas alucinantes de la ciudad. Pasamos la tarde en los Campos Elíseos, y además de ver el Arco de Triunfo nos quedamos impresionados con las tiendas de Louis Vuitton, Chanel, Dior y compañía, con maniquís iluminados que subían y bajaban por los escaparates: alucinante.
El miércoles, madrugamos para visitar Versalles. Fuimos en metro, con un centímetro cuadrado de espacio por persona, pero mereció la pena porque Versalles es precioso, tanto el palacio como los jardines. Después de tomar un café en Starbucks, que ya se había convertido en rutina esta semana, pasamos una tarde súper divertida por el barrio de Montmatre, donde visitamos el Sacre Coeur y la típica plaza de los pintores, que te perseguían con su brocha para hacerte un retrato. No nos podíamos ir de París sin probar uno de los famosos crêpes, así que paramos a merendar en uno de los muchos puestos que había por las calles. Esa misma noche salimos a dar una vuelta para ver la gran ciudad iluminada. ¡Todo se ve diferente por la noche!

El jueves, aparecimos en la catedral de Notre Dame que, aparte de ser espectacular, nos hizo mucha ilusión ver que todo es exactamente igual que en la película del jorobado, incluso las gárgolas! Después fuimos a ver el mueso del Louvre y, por la tarde, visitamos el cementerio de Montparnasse en el que estuvimos buscando entre un laberinto de tumbas al famoso Baudelaire. Como estábamos agotados de tanto andar, nos relajamos un rato en los jardines de Luxemburgo. Para terminar el día, vimos el Pantheon y el barrio latino.
Ya se iba acercando el día de volver (o eso creíamos). Nos empezaban a llegar noticias de lo que estaba pasando, que si un volcán había estallado, que si se había cerrado el tráfico aéreo y no podíamos volver,... pero no hicimos caso y disfrutamos del que iba a ser nuestro último día en Disney, con Mickey, Minnie, Donald y sus amigos.
El sábado por la mañana, ya teníamos las maletas cerradas y todo preparado para la vuelta, cuando Amparo y Tomás nos informaron de que no nos podíamos ir.¡Estábamos atrapados en París! Saltamos de alegría al saber que nos quedábamos un día más, y lo aprovechamos al máximo, pero lo que no sabíamos eran las 25 horas de autobús que nos esperaban al día siguiente. Aún así el viaje fue perfecto, y ¡ya estamos pensando en organizar otro para volver!
Esta semana nos ha servido para mejorar la relación con los demás. ¡Hemos formado una gran familia!
Agradecemos especialmente a Amparo y Tomás todo lo que han hecho por nosotros, porque además de organizar tan bien el viaje (como dice Amparo, parecen una agencia de viajes), nos hemos reído un montón con este “matrimonio”. ¡GRACIAS!

Carolina Sevila Morató y Esther Pérez Tahoces

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